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Mietek Wirkus:
School of bioenergy, The healing art by
Margaret Wirkus |

Uncommon Touch
by Tom Harpur |

Cross Currents:
The Perils of Electropollution,
The Promise of Electromedicine by
Robert Becker, MD |
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Una investigación de
curación.
Curación espiritual, curación del campo de energía..
Por Tom Harpur
"La medicina de la bioenergía, es la trasmición
de la energía humana entre dos personas, para mejorar
la salud. Algo similar a la carga que recibe un auto, cuando
su batería está baja. Lo que hemos observado
y medido en nuestro laboratorio, es inexplicable, pero sucede!
(Las personas que han sido curadas han sido asimismo examinadas
durante la curación.) Elmer E. Green. Ph.D. Director
Emérito del Center for Applied Psychophysicology, Menninger
Clinic. La primera vez que me toco cubrir como periodista
a un "sanador," poco tiempo despues de haber sido
nombrado Editor Religioso del Toronto Star, en 1971, fué
con el caso de la ahora finada Kathryn Kuhlman, fallecida
en 1976. Kuhlman, una de las más conocidas sanadoras
norteamericanas de la TV (Aparecía semanalmente en
más de 50 estaciones de aquel entonces) había
sido desacreditada por James Randy en una página de
su libro titulado "The Faith Healers." En una acusación
no apoyada por ninguna evidencia, él la culpa de haber
inventado el truco "Siéntenlos en una silla de
ruedas." Yo solo puedo decir, que yo no encontré
evidencia de eso, ni de cualquier otra clase de engaño
o fraude durante su aparición en Toronto. Yo solo puedo
hablar de un sanador, un hombre extraordinario llamado Mietek
Wirkus, ya que tuve el placer de conocerlo y observarlo en
su trabajo durante varios dias, durante una conferencia realizada
en Londres, Inglaterra. Mietek Wirkus está en la mitad
de los cuarentas, es delgado, de estatura media, de cabello
obscuro, callado y sin llamar la atención sobre su
persona. Nació en Polonia donde pasó la mayor
parte de su vida trabajando como terapista de la bioenergía
en cooperación con los doctores de una clínica
médica y actualmente enseña y practica curación
en Bethesda, Maryland, donde radica con su esposa Margaret.
Su centro es llamado Wirkus Bioenergy Foundation. El ha sido
y continua siendo objeto de numerosos estudios científicos,
particularmente de la Menninger Clinic en los Estados Unidos.
Los talentos de Wirkus como sanador natural, fueron evidentes
antes de cumplir los cinco años, como lo señaló
en la reunión de médicos, clérigos, investigadores
y sanadores en la conferencia de Londres. La hermana mayor
de Wirkus, sufría de severos ataques de asma, pero
cada vez que Mietek la calmaba con sus manos, ella se recuperaba
repentinamente. Sus padres le contaron ésto a su médico,
quién un dia fué testigo de ello. El médico
de inmediato se interesó en el niño, y eventualmente
le pidió que lo acompañara a una de sus cirugías,
y lo ayudara con ciertos pacientes. Wirkus dice que cuando
él era joven, a menudo sentía la enfermedad
del paciente como un dolor, o enfermedad en su propio cuerpo.
Pero a medida en que creció, aprendió como protegerse
a sí mismo, y a sentir la enfermedad solamente en el
campo de la energía de la otra persona. Más
tarde, aprendió técnicas de respiración
y meditación de un monje instruido en la tradición
de curación tibetana. De acuerdo a Mietek y a todos
aquellos que comparten el enfoque de la curación de
la bioenergía, existe un cuerpo etérico, rodeando
al cuerpo físico. Este es un campo de energía
de un color platinado, que fluye del cuerpo físico,
y tiene entre 3 y 4 pulgadas de densidad — el límite
de lo que Ud. puede detectar el calor del cuerpo. Hay también
un tercer campo de energía o "cuerpo", llamado
el cuerpo astral, o magnético, que puede describirse
como una especie de aura con forma de huevo, que nos rodea
a cada uno de nosotros, una especie de coraza. Esto es algo
que cualquiera de nosotros puede entrenarse para ver, según
lo explico él: aparece como una especie de resplandor
de color brillante, normalmente de color azul. Aquellos que
conocen la fotografía de Kirlian, saben que los investigadores
han demostrado, la realidad del aura humana, la cual cambia
de acuerdo al humor o energía del individuo. (El concepto
del aura humana, data de la Antiguedad, y puede que sea el
motivo de los halos pintados por los primeros cristianos,
alrededor de sus santos, y otras santas personas, asi como
de las emanaciones extrañas, pintadas en torno a las
formas de figuras divinas en muchas culturas antiguas.) El
"efecto Kirliano," la evidencia de "golpes,
luces pulsantes y multicolores", que rodean al cuerpo
humano y que van y vienen de acuerdo con la salud y la energía
vital del individuo, recibe su nombre de un brillante experto
en electrónica de Krasnodar, en el sur de Rusia. En
1939, Semyon Kirlian y su esposa periodista, de nombre Valentina,
lograron perfeccionar un método de fotografía
completamente nuevo — éste consistía de
14 nuevas patentes — que hizo posible "ver,"
no solamente el aura humana, sino las auras de otras cosas
vivientes, como por ejemplo, la de una hoja.
En 1949, el trabajo de los Kirlian había atraido amplia
atención, asi como un ir y venir de científicos
que llegaban a su pequeña casa de un piso en Krasnodar.
Ostrander y Schroeder, escriben que durante los siguientes
13 años, cientos de estudiosos acudieron: "bioficisistas,
doctores, bioquímicos, expertos electrónicos,
especialistas en criminología," junto con cantidades
de curiosos. A medida que su técnica se volvió
más sofisticada, los Kirlian descubieron que la alta
frecuencia de la fotografía era capaz de mostrar enfermedades
de las plantas, animales y humanos. Había diferencias
notables en los campos de fuerza o energía, de acuerdo
con la salud del organismo. Recientemente, los investigadores
del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad
de California, UCLA, trabajando con las técnicas fotográficas
Kirlianas, han fotografiado a sanadores antes y después
de las curaciones. "Estas demuestran, que el aura o corona
eléctrica alrededor del sanador, se encoge después
de la imposición de las manos, mientras que la del
paciente se expande. Mientras que Mietek Wirkus sanaba, me
impresionaron varias cosas: yo no podía detectar ningún
signo de respiración en su pecho, ni tampoco movimientos
faciales, y sin embargo, había un sonido extraño,
cuando él realizaba una respiracián de alta
energía, de las que él había sido enseñado,
tanto para proyectar su propia bioenergía al paciente,
como para llenarse y ampliarla sin fatiga. (Cuando trabajaba
en la clínica polaca, él daba terapia de 8 a
100 pacientes al día.) Mietek nunca toca a su paciente,
el lee o sigue la plantilla de la figura, primero del cuerpo
etérico, después del astral o magnético.
De acuerdo con la teoría, este último refleja
las emociones, y se extiende mucho más lejos que el
cuerpo etérico, especialmente en su parte mas ancha
de su forma ahuevada. Wirkus lo siente, o presiente con sus
manos, a una distancia de 2 a 4 pies del paciente. Una vez
que detecta donde está la energía de la que
hablamos: fuera de equilibrio, congestionada, estática
o débil, él se concentra sobre esa área.
En estos momentos, yo podría hacer referencia a una
serie de curaciones médicamente reconocidas, que demuestran
los resultados de Mietek Wirkus. Por ejemplo, he visto la
prueba y la corroboración de los padres de tres pequeños
— uno con una catarata que amenazaba la ceguera, otro
con un problema cardiaco crónico (cuatro operaciones
de pecho abierto entre los dos y los tres años y medio)
— donde el sanador intervino, logrando una dramática
diferencia. Pero en lugar de seguir dando detalles de ésta
índole, me concentraré en lo que más
me interesa, no tanto la teoría o los resultados de
las curaciones, sino más bien, las explicaciones proporcionadas
por los científicos que estudian a Mietek. Mietek ha
pasado más horas enchufado a alambres y maquinaria,
que cualquier otro sanador que yo conozca. El resultado ha
sido verdaderamente sorprendente. Aislado de influencias externas,
en un cuarto de un laboratorio con paredes de cobre, Wirkus
fué estudiado meticulosamente a medida que realizaba
la curación de varios sujetos. Además de los
cambios registrados en las ondas del cerebro, tanto del sanador
como del paciente, los experimentos de Dolores Kriger, del
Dr. Elmer Green y del Prof. Fahrion, de la Clínica
Menninger, han constatado movimientos eléctricos en
Wirkus, los cuales llegaron en un momento a los 80 volts.
Estas explosiones tenían lugar en el momento en que
el sanador (quién no estaba nada sorprendido de los
resultados) estaba "sencillamente consciente de estar
creando una carga y enviándola", como lo expresó
con sus propias palabras. Como dice Green, "crear una
fuerza eléctrica de tal magnitud, no es realmente posible,
pero sucede!" Green hace notar, que en China y Japón,
la sabiduría de la curación dice que la bioenergía
de una persona que cura viene del abdomen, mientras que en
la India y el Tibet, se cree que viene del "Tercer Ojo,"
o la parte de la frente justo sobre los ojos y centrada sobre
la nariz. Dice que el próximo paso en su investigación,
será tratar de identificar la fuente de la energía
eléctrica que emana de Wirkus. Puede muy bien ser,
que la antigua creencia del Yogismo,de que hay centros de
energía en el Tercer Ojo, la garganta, el corazón,
el abdomen, etc. — las Chakras — será muy
pronto comprobada cientificamente. Green dice, que el hecho
de que ocurran descargas eléctricas en los auténticos
sanadores, no nos parecerá tan sorprendente uno de
éstos días: Después de todo, somos entidades
o seres eléctricos. No existe ningún átomo,
molécula o célula que no poséa una carga
eléctrica. Es más, se puede pensar que en realidad
somos una nube electromagnética: toda la naturaleza
es electromagnética y electricidad en movimiento."
Particularmente, lo que le impresiona a Green de la curación
no-médica, es que ésta trabaje tan bien en bebes
y niños pequeños. "A menudo los doctores
observan los resultados obtenidos por los sanadores y se sorprenden,
pero lo atribuyen al efecto placebo. Pero si se puede afectar
el cuerpo de un caballo, un perro, o un bebé y lograr
cambios fisiológicos — como pueden hacerlo éstos
sanadores — ciertamente no se trata de placebo!"
El Dr. Robert Becker, profesor de Ortopedia de la Universidad
del Estado de New York (State University of New York) y autor
del libro The Body Electric, ha pasado los últimos
años investigando como sana el cuerpo. El es de la
opinión, que el estudio de sanadores como Mietek Wirkus,
puede abrir una nueva brecha y paradigma para la medicina.
El está convencido, que lo que los médicos tratan
de hacer hoy en día con los medicamentos y la cirugía,
es lo que el shaman o el curandero ha hecho a través
de la historia, sin hacer uso ni de la medicina, ni de la
cirugía. El asegura categóricamente, que si
el fenómeno del sanador es real, — como su investigación
lo ha convencido que es — existe un mecanismo en el
cuerpo humano que permite que las cosas sucedan, "que
no podemos hacer, ni con cirugía, ni con medicamentos."
Si esta información pudiera hacerse más extensiva
a la medicina, "cambiaría notablemente el enfoque
y la eficiencia del cuidado médico," por no mencionar
el costo! Becker asegura, que como resultado de los experimentos
realizados en la clínica Menninger y en otras partes,
muchos científicos estan listos a aceptar de que se
dan efectos biológicos como resultado de las energías
electromagnéticas. Ellos saben que algo real acontece
durante la curación, porque no solo han visto los resultados,
sino los efectos secundarios eléctricos. Lo que no
está claro todavía, es como funciona todo ésto.
Becker y Green, y aquellos que comparten sus opiniones, creen
que de encontrarse el mecanismo existente detrás de
la curación, se revolucionaría el conocimiento
y la práctica médica. Según Becker, "Esto
se juzgará en la historia, como uno de los descubrimientos
más importantes del siglo XX. Yo creo que el organismo
humano es sensible a los campos electromagnéticos,
y que produce sus propios campos magnéticos. Asimismo
que corrientes eléctricas fluyen a través del
organismo, y que en todo ésto, somos parte del proceso
vivo de todo el cosmos." Becker enfatiza su convicción,
de que hay mucho más en el cerebro humano, "que
la manera en que trabaja una computadora." Y que hay
mucho más con respecto al cuerpo humano, "que
lo que uno asume ha acontecido como resultado de la suma de
las moléculas." Para aquellos que dicen, que ésto
suena casi religioso, él contesta. "No puedo evitarlo,
pero tengo que verlo de ésta manera. Yo creo que la
medicina debería de reconocer, que actualmente conocemos
practicamente nada sobre la forma en que trabajan los organismos
vivos. (Ni siquiera sabemos como curar el catarro común!)
El está convencido, como resultado de su investigación,
que se dá algún tipo de trasferencia de información
entre un sanador tradicional como Wirkus, y el paciente. La
conciencia que tiene el sanador, de lo que sucede en el campo
de la energía de la otra persona, muestra que la información
se ha movido, y que ésto solamente puede darse, si
existe algún tipo de señal. Mi opinion es que
ésta información es comunicada por la energía
electromagnética. Somos algo más que "una
bolsa de celofán, llena de una salución salina."
Becker señala, no somos exclusivamente una entidad
bioquímica, "hay algo más." El Dr.
Green está de acuerdo con ésto, y cree en la
transferencia de la información de la que habla Becker,
señalando, "la conciencia está involucrada."
El admite, que no sabe como trabaja todo ésto. "Obviamente,
si la información es trasferida por un tipo de energía,
ésta energía es distinta, digamós, a
la luz de un foco que se hace más ténue, en
la medida en que nos alejamos. Sería más bien,
como recibir una carta en el momento mismo en que se envía.
Como se puede explicar de otra manera la curación a
distancia?" La opinión de Becker al respecto es,
que si suponemos la existencia de un "sexto sentido",
y digamos, que los organismos vivos son sensibles a los campos
magnéticos, capaces de recibir información e
intercambiar información a través de ellos,
tenemos los principios de una teoría que podría
explicar, no solo la curación espiritual, sino también
otros fenómenos para-normales, como son, la percepción
extra-sensorial y la telepatía.
Significativamente, acabando de escribir el párrafo
anterior, Daryl Bem, un psicólogo de la Universidad
de Cornell, señaló en la reunión anual
del American Association for the Advacement of Science, que
él tiene evidencias de que las sensaciones extra-sensoriales
existen. El reportó que una revisión estadística
de casi cuarenta estudios, le ha proporcionado resultados
convincentes, que pueden ser repetidos. Bem dijo, que su trabajo
realizado en unión del finado Charles Honorton, de
la Universidad de Edimburg, no tenía las fallas de
otros estudios anteriores. El está convencido, como
lo señaló, "que estamos observando aquí,
una genuina anomalía científica." Becker
ha hecho un llamado a la comunidad científica, pidiendo
expandir y profundizar el análisis de lo que está
sucediendo con el fenómeno de la curación, porque,
"el siguiente paso depende de ésto, no solo en
el campo de la medicina, sino en lo que concierne a la comprehensión
de todos lo seres vivos, asi como en lo que respecta a la
interrogante de quienes somos, que es el universo, y cual
es nuestra relación con él." Pero que piensan
los médicos sobre el enfoque de la bioenergía
practicado por sanadores como Mietek Wirkus, y de las opiniones
de científicos como Becker y Green? Conocí a
la psiquiatra para ninos, la Dra. Ursula Thunberg, quién
trabaja para el Jewish Board of Family and Children Services,
en New York, cuando participaba en un taller con Mietek y
Margaret Wirkus, en Londres. Thunberg ha recibido entrenamiento
en curación por bioenergía, en la Fundación
Wirkus, en Bethesda (Wirkus Bioenergy Foundation). Ella dice
que encontró ahí los estudios tan técnicos
y sitemáticos, como cualquiera de los cursos que realizó
en la escuela de medicina. Ella está convencida de
que los sanadores, "conocen un aspecto de la vida, que
es muy natural y obedece leyes específicas." Debe
obedecer leyes naturales, señala, aún cuando
no sepamos exactamente cuales son, porque "uno lo hace
y obtiene resultados." Thunberg dice, que dado que la
bioenergía está fuera de los límites
sensoriales y visuales de la mayor parte de la gente, los
médicos y los científicos hablan muy poco de
ella. Pero con las nuevas investigaciones, no duda de su existencia.
"En estos momentos nos falta unicamente un nuevo paradigma,
para poder organizar la información en un marco de
referencia que sea intelectual o científicamente aceptable
para nosotros." Según su opinión, el reconocimiento
por parte de la medicina tradicional, de que la bioenergía
existe y es parte del proceso curativo, está a "a
la vuelta de la esquina." Otro médico que apoya
esta opinión, es Irene Seeland. La Dra. Seeland, señala
que la autocuración es parte natural de la vida, y
la bioenergía, "fortalece y hace posible que el
cuerpo humano alcance su totalidad." Ella deplora que
exista quienes tratan de desprestigiar a la medicina moderna,
porque ella sabe que ésta puede lograr cosas buenas
e importantes, pero añade, "desgraciadamente no
podemos suprimir todos los efectos secundarios, por ejemplo
de la quimioterápia, de la radiación y otras
drogas muy fuertes, y el pobre cuerpo se ve a menudo devastado
por éstos efectos, con el resultado que la curación
se ve entorpecida. Esto no sucede con la bioenergía,
porque es natural y auténtica." Margaret Wirkus,
quién habla mejor el inglés que su esposo, y
quién a menudo actúa como su intérprete,
dice, cuando es entrevistada por la prensa y los investigadores
médicos, que la medicina moderna olvida muy a menudo,
que la curación es en última instancia un arte,
y no meramente una cuestión de tecnología. Ella
cita una máxima de la medicina china, que dice que
el organismo humano no es , "un cuerpo muerto",
sino un complejo vortex, de energía viva que existe
en muchos niveles, — algunos de los cuales no se pueden
ver. Como dice, "entre más estrecha es nuestra
visión, y entre más técnica es, se torna
menos humanista." Ese es precisamente el problema que
enfrenta actualmente la práctica médica basada
en la alta tecnología. Los que proponen la bioenergía,
consideran que han descubierto una manera de contrarestar
éste defecto. Como lo señala el Dr. Beker, "Necesitamos
cambiar el enfoque de la medicina, de el Ud. viene a mí
y yo lo curo de lo que séa, al Ud. viene a mí,
y yo lo ayudo a curarse a sí mismo." Los resultados
más cuidadosos y documentados, fueron presentados por
un antiguo colega polaco de Wirkus, la Dra. Stefania Szantyr-Powolny,
en 1992, en la conferencia, Doctor-Healer Conference, celebrada
en Londres. Ella, además de ser médico, ha practicado
la curación por bioenergía por 12 años.
La curación por bioenergía, comenzó a
ser aceptada en Polonia alrededor de 1978, y se le dió
la aprobación oficial, considerándose como un
complemento de la medicina convencional en 1982. Desde entonces,
ella divide su tiempo entre el Medical Scientific Institute,
en Varsovia y la sección de bioenergía del Psychotronic
Society, un instituto polaco, fundado en los años ochentas,
dedicado a formar sanadores, asi como a analizar las habilidades
bioenergéticas de los mismos. Parte de la práctica
de la Dra. Szantyr-Powolny, ha sido en la clínica de
la Sociedad para Niños Sordos de Varsovia, (Society
for Deaf Children) una clínica en la que Mietek Wirkus
pasó mucho tiempo, antes de emigrar a los Estados Unidos.
Describiendo el trabajo en equipo realizado en la clínica,
dice que es el mejor ejemplo de cooperación entre el
personal médico y los sanadores que ella conoce. Ahí,
los especialistas examinan y tratan a los niños, haciendo
uso de la más moderna tecnología y luego los
refieren al tratamiento por bioenergía. Despues de
varias sesiones de terápia, los niños son examinados
con audímetros y otros instrumentos. De ésta
manera, los especialistas son capaces de hacer una evaluación
objetiva de los resultados. La Dra. describió luego,
los casos de varios niños de distintas edades con diagnósticos
diferentes. Las transparencias y audiogramas tomadas antes
y después, muestran grandes mejoras, casi milagrosas.
Por ejemplo, el caso de una niña de seis años,
nacida sorda. Cinco meses después de que el médico
inició los tratamientos de bioenergía, la niña
adquirió niveles de audición casi normales.
Otro caso, fué el de un jóven cuya audición
desapareció practicamente, como resultado de una sobre
dosis de streptomicina, administrada cuando tenía tan
solo dos años. Ella dijo, "que en su cuarta visita
a su terápia de bioenergía, me impresioné
cuando me dijo — Dra. puedo oir de nuevo. Puedo oir
correr el agua en del baño; puedo oir a mi madre preparando
la cena; puedo oir el ladrido de los perros. Puede haber algo
más satisfactorio que ésto?" Lo más
sorprendente en muchos de éstos casos, es que "la
mejoría en la audición, está asociada
con la percepción de tonos altos." Añade,
"eso significa que estamos mejorando el oido interno.
La medicina convencional es incapaz de hacer algo en esos
casos." Ella señala, que en unión de los
especialistas, se ha llegado a una conclusión preliminar,
en el sentido de que parte de la respuesta de lo que está
sucediendo, puede estar dada en la posibilidad de que la bioterápia
esté propiciando el desarrollo del sistema nervioso
central. Sin embargo, la explicación exacta nos elude
todavía. La última palabra está dada
por Mietek y Margaret Wirkus. Dada su larga experiencia, ello
saben que muchas personas han sido curadas con la terápia
de la bioenergía practicada por él y otros sanadores.
Ellos explican, "Lo más importante es la voluntad
de vivir del paciente. La bioenergía proporciona energía
renovada, la cual ayuda al cuerpo a sanarse a sí mismo.
No se da el caso de que éste tratamiento ayude en unos
problemas y en otros no sea apropiado. El tratamiento estimula
los propios mecanismos de auto-curación, — el
sistema inmunológico y otros sistemas — a todos
los niveles del organismo: mental, emocional y físico.
Aún después de recibir un solo tratamiento,
la gente dice que es como si las nubes se hubieran disipado,
y sus vidas parecen tomar color de nuevo." Acababa de
terminar de escribir éste capítulo en su forma
original, cuando obtuve la copia del libro de Bill Moyers,
Healing and the Mind , que acompaña a la serie
de 5 episodios presentada por PBS. Para mí, el capítulo
más excitante, es donde presenta la entrevista con
una de las grandes autoridades de la bioquímica del
cerebro, el Dr. Candace Pert, Profesor Vositante del Center
for Molecular and Behavior Neuroscience de la Universidad
de Rutgers (Rutgers University.) (Pert descubrió el
receptor del opiato en el cerebro,asi como otros peptid receptores,
en el cerebro y en el cuerpo, lo que explica la forma en que
los químicos viajan entre el cuerpo y la mente) En
el capítulo, "Las comunicaciones químicas,"
Pert se refiere al organismo humano, como una unidad compuesta
de mente-espíritu y cuerpo, haciendo referencia a como
"fluye la información continuamente", entre
estos tres aspectos. Los neuropéptidos, son las moléculas
mensajeras. Ella señala, que la mente no está
tan solo localizada arriba del cuello, sino existe en cada
célula viva, dada la existencia de éstos mensajeros.
Discute después con Moyers, su convicción y
la de otros neurocientistas, de que el último misterio
de como distintas partes del cuerpo reciben y transmiten mensajes
de todo tipo "espontaneamente," solamente se resolverá
en términos de "una forma de energía,"
de tipo todavía no conocido. "Evidentemente, existe
un tipo de energía que todavía no comprendemos.
Pore ejemplo, existe un tipo de energía que parece
abandonar al cuerpo, cuando el cuerpo muere." Pert añade,
que se puede denominar a ésta energía "espíritu,"
excepto que los científicos, desde Descartes piensan
que hay que evitar dicho término. Ella admite, que
la costumbre de pensar en el organismo como una máquina,
(reduccionismo) deja fuera muchos fenómenos sin explicación.
Deja muy claro, que explicar el proceso de la curación
en términos químicos y eléctricos, sin
"invocar algún tipo de energía", no
tiene sentido para ella. Según su opinión, el
único avance implicará, "algo que no entendemos
del todo por ahora," una energía externa, perteneciente
al "dominio del espíritu y del alma." Eso
es precisamente de lo que se trata el capítulo.
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